La segunda entrega de nuestro Digmas Blog nos habla sobre el valor de la experiencia y conocimiento, esperamos que la disfrutes.

Digmas Blog – El relojero experto ©

Entonces adelantaba mis estudios de diseño gráfico en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, acostumbraba sentarme a oír a los «cuenteros» (narradores orales conocedores de la vida) narrar todo tipo de experiencias tragicómicas y veía como estudiantes de todas las carreras se identificaban con las moralejas que sus cuentos dejaban. Terminando mis estudios conseguí mi primer trabajo que constaba en tomar más de 500 fotografías para ambientar un libro de aprendizaje de idiomas. En medio de mi inexperiencia para saber como cobrar pues tenía miedo a que el cliente no pagara lo justo, fue uno de esos cuentos que oí en la universidad quien resolvió la duda que me atormentaba:

Un señor adinerado que tenía un hermoso reloj Rolex acudió angustiado a la relojería que unos amigos le recomendaron pues misteriosamente la obra de arte había dejado de caminar. Este señor no quería usar la garantía de la joya pues eso significaba tener que enviar el costoso reloj a Londres donde lo había comprado hacía dos años en uno de sus tantos viajes de vacaciones, eso podría tardar más de un mes, sin mencionar que la integridad del reloj se vería amenazada pues en el envío se podría dañar o perder, tenía un gran valor sentimental para el pues lo había conseguido en compañía de su novia, hoy en día su esposa… Así pues, el relojero lo recibió con amabilidad y escuchó atentamente de voz de su cliente que era lo que había pasado con el artefacto. El cliente entrega su reloj confiado en que el relojero experto daría solución a su inconveniente, «tal vez tardará un par de días, arreglar un Rolex debe ser algo muy complejo», pensó cuando lo entregaba, «confío en esta relojería, por algo me la recomendaron, no importa cuanto me cueste pero quiero mi reloj funcionando».

Cuando el relojero recibió el aparato y mientras el cliente esperaba que le dijera en cuantos días podría estar listo su reloj, lo miro atentamente, tomó uno de esos diminutos destornilladores y con su lente de aumentó destapó hábilmente el reloj, le dio un par de miradas por arriba, por abajo y dos pequeños soplidos a su engranaje. Posteriormente lo cerró, «esta listo», aquí esta mi factura, probablemente este reloj estuvo en contacto con mucha tierra y algo de polvo se coló en el engrane principal, pero este ya fue eliminado. Cuando el cliente recibió el reloj junto con la factura por los servicios prestados abrió los ojos al ver que el precio, aunque no era elevado, desde su punto de vista estaba muy desfasado respecto al procedimiento que aplicó. «¿Todo este dineral me cobra solo por destapar el reloj y soplarlo dos veces?» Me parece un abuso, exclamó. A lo que el relojero respondió, señor con todo respeto, llevo años de experiencia, trabajo y conocimiento para poder diagnosticar y reparar problemas de esta manera. ¿usted sabía que el problema se solucionaba soplándolo?.

Como les escribí al principio de este Digmas Blog, en ese entonces me sirvió para entregarle a mi cliente una cuenta de cobro acorde con los años de preparación y estudio que llevaba hasta el momento, creo que de esta historia se desprenden varias moralejas, no regalar el trabajo porque un cliente considera que es fácil o porque se hace en corto tiempo (la rapidez la da la experiencia y no la mediocridad). La experiencia del relojero lo lleva a entregar un diagnóstico y una solución inmediata al problema del cliente aunque su procedimiento sea sencillo, además aplicó la ética, cualidad cada día mas ausente en el mercado, pues perfectamente podría recibir el reloj y entregarlo a los dos días justificando así para su cliente el valor que se estaba cobrando.

En el trabajo vale más la experiencia y el conocimiento que el mismo producto o servicio en sí, eso garantiza el éxito en los proyectos. La ética no debe ser un plus sino una constante y eso lo aplico con todos mis clientes desde siempre, esta filosofía la traigo a Digmas y procuro que se aplique en todas sus instancias. Puede que encuentres muchos proveedores web en el mercado, pero encontrarás pocos con la experiencia necesaria para decir que obtendrás solución a tus problemas en tiempos cortos con diagnósticos claros y sobre todo con excelentes resultados. Creo que de esta historia se desprenden muchas más moralejas, pero para este caso me interesaba escribirles sobre este tema.

 Juan Pablo Bernal
Consultor y desarrollador web
Director en @DIGMAS Producción gráfica digital

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